miércoles, 23 de abril de 2014

Relato 2

Espero que os guste. 


La situación no me permitía respirar. Por primera vez me hallaba entre la espada y la pared y no era en sentido retórico. Tenía una navaja en mi cuello, una navaja de verdad. Afilada y apretada contra mi cuerpo. El miedo a ser cortada en dos, me impedía mirar. Me sentía indefensa frente a mi captor que sonreía con malicia mientras me quitaba el bolso y empezaba a buscar mi móvil. Me resignó a perder mis pertenencias, pero pedí a lo que hubiese allí arriba esperando a mi muerte que me dejase un poco más sobre la Tierra y me permitiese disfrutar de lo que aún no había disfrutado. Sentía miedo sobre todo, porque la mirada de  mi atacante se hallaba clavada en mi bolso y de allí pasaba a mis ojos temblorosos y volvía a mirar al bolso. Parecía molesto, como si estuviera esperando algo. Le miré y entonces realmente me asusté. Sus ojos me miraban furiosos, molestos y sobre todo con ganas de matarme. Pude observar en sus ojos que él no era el dueño de sus actos, que si por él fuera me hallaría ya medio desangrada en este estrecho callejón, con un corte brutal en mi garganta, emitiendo mis últimas palabras en un suspiro inaudible. Justamente cuando acababa de imaginar esa escena me cogió del pelo, me tiró al suelo y fue arrastrándome de mi cabellera hacia una furgoneta negra. Mis gritos de dolor resonaban por el callejón y más allá pero la vida no parecía existir a nuestro alrededor. Lloré, pataleé y gemí, pero mi captor ni siquiera se inmutaba y mucho menos se preocupaba por el estruendo que estaba causando, porque sabía que nadie se preocuparía o ayudaría a una chica rica en un barrio de mafiosos, pobres y maleantes. Solo era alguien que no les entendía y mucho menos les ayudaría. No era una de ellos. Mi secuestrador echó unas gotas de un líquido transparente en un pañuelo y lo puso sobre mi nariz y labios. Caí en un profundo sueño, del cual apostaba que no iba a despertar.

"Que el oxígeno que le ha faltado a la joven, llegue a vuestros corazones"- Mía.

"Ni tu peor enemigo puede hacerte tanto daño como tus propios pensamientos" 
 -Buda.




2 comentarios:

  1. Hola! He llegado aqui gracias a que comentaste en mi blog y me animaste a publicar algo, gracias!
    Me gustó este relato pero tiene continuación?
    Por cierto... no se si es pirque estoy desde el movil pero me ha costado leer lo que ponia por el color de las letras. Si fuera de otro color se veria mejor. Si quieres que te ayude en algo dimelo en twitter o enviame un mail a desayunoconcianuro@hotmail.com o en facebook.

    Besos con cianuro, oxígeno. Está bien tener amigos 'periodicos' por aquí.

    ResponderEliminar
  2. Hola!! No no tiene continuación, solo son trozos cortos, por sentimientos y momentos vividos que necesito expresar, ya sea a través de la tinta de un bolígrafo sobre el papel, o por las teclas del ordenador, que transmiten mis emociones. La verdad me alegra ver que alguien ha leído este pequeño fragmento de mí!! Okey!! Lo cambiaré a otro color en seguida a ver si se ve mejor! Muchas gracias por tu opinión. Besos oxígenados amigo periodico ;)

    ResponderEliminar