Hoy me he levantado con un humor bastante crítico. Y por eso me decido a escribir esta entrada, criticando a la sociedad en la que vivimos, la cual controla nuestras vidas sin que pongamos un remedio inmediato a ello.
Solo somos muñecos de los gobernantes, que nos desplazan con la facilidad con la que se quedan nuestro dinero. Lo peor no es que estamos siendo tratamos como trapos sucios, lo peor es que no tratamos de poner remedio a la situación. Parece que desfrutamos perdiendo nuestra identidad, nuestro dinero, y sobretodo, nuestra independencia. Porque las leyes que dicen poner por nuestro bien solo nos coartan, nos limitan y no nos permiten demostrar nuestra verdadera identidad. Quizás mi rabia pueda parecer excesiva, pero si hubierais escuchado lo que yo probablemente os encontrarías en la misma situación en al que yo me hallo en estos instantes. Que una persona que ha robado para comer sea más tiempo detenida que una que se dedica a estafara todo un país, yo sinceramente lo considero injusto. Y si vosotros no lo veis así queridos lectores, es que esta sociedad os ha terminado de comer la cabeza, y de meter sus ideales en vuestros pensamientos.
Respirar oxígeno puro, amigos.
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